Motines, encamisadas, cenáculos, cultura, bailes, disidencia, religiosidad, activismo social, abordajes y pensamientos corsarios desde la otra orilla del Guadalquivir, un islote de rebeldía y libertad.

lunes, 30 de septiembre de 2013

CUANDO LOS VIKINGOS INVADIERON SEVILLA

Tal día como hoy, Sevilla conocía uno de sus más curiosos e insólitos asedios. El 30 de septiembre de 844 ochenta drakars normandos o vikingos se atrevieron a subir por el río entrando de lleno en los terrenos de la próspera Al-Andalus.

Su llegada se remonta a la batalla de Lisboa donde las tropas de Abd al-Rahman II, al no estar preparados para este tipo de ataques por mar, tuvieron que retroceder. Consecuencia que precipitó la llegada de la flota a la desembocadura y el saqueo de Qabpil, Isla Menor en Cádiz. Antes de hacer su aparición en Sevilla, se sabe que cuatro naves se desviaron hacia Coria del Río donde dieron muerte a todos sus habitantes para despejar el camino hacia la ciudad. Por esta razón, hoy día puede encontrarse un barco de este pueblo del Norte de Europa en su escudo.

                                                               Escudo de Coria del Río

Las autoridades, asustadas ante la brutalidad normanda, huyeron dejando a Sevilla con pocos efectivos y sin un líder que pudiera dirigir la defensa. Libres de oposición, ocuparon durante 7 o 40 días (no son claras las fuentes) la ciudad, asesinando a sus moradores y saqueando sus viviendas.

Tras esta "inesperada" razia, el emir reinante, decide poner en condiciones defensivas a la urbe. Lo primero que se construye son las Atarazanas para poder fabricar barcos. Para ello se traen expertos de toda España. Asimismo, se emprende la construcción o reconstrucción de la cerca defensiva con un mayor perímetro. Gracias a estas medidas, una segunda incursión normanda en el 860 d.C. se vio frustrada en sus objetivos.

Extraído de: Sevilla Insólita